Nazcan violetas entre los riscos
y abandonen los pájaros sus nidos.
El pastor toque sus caramillos
y el sol pinte las piedras del camino.
Quiebre el arroyo su nácar limpio
y cárgense de frutos los membrillos.
Ovejas valen por los apristos
y vuelque el cielo, azul, sobre los caminos.
Ríen los ramos de los alisos
y es como si los pájaron colgaron
los cascabeles de oro sus trinos.
¡Goza del alba besando lirios!
Zumban los abejorros una fiesta
de color y de música en los tilos.
¡Roca que rompe sus mil granitos!
Un chorro de agua de color festeja
el regalo del sol entre los riscos.
Gracia de todas las gracias: Niños,
ah, la frescura de saberse bueno
y esta belleza de saberse limpio!
Lagoo de gozo que se hace frío.
Dios nos toca la frente con sus dedos
y nos echa a cantar por los caminos!
Benditas madres. Sagradas madres.
Ya hay por qué dar su fiesta a los caminos
y estrecharse la mano entre los hombres
y bendecir la gloria de los trigos.
GASPAR L. BENAVENTO (enviado por Luis Daniel Zuluaga)
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